El Guion Onírico Descriptivo y sus antecedentes literarios

Por Cristian Lu



Introducción

El Guion Onírico Descriptivo es una forma de escritura que desarrollé a partir de mis propias experiencias con los sueños lúcidos. Con el tiempo, este método dejó de ser solamente una manera de registrar lo que experimentaba mientras soñaba y se convirtió en una herramienta para crear historias de ficción.

No pretende reemplazar las formas tradicionales de escritura ni establecer una nueva regla universal para la literatura. Es, sencillamente, un método personal que me permite trasladar al papel las imágenes, los diálogos, las situaciones y los acontecimientos que aparecen en mi mente, procurando conservar la manera en que se presentan durante la experiencia onírica.

La literatura ha explorado los sueños desde hace siglos. Existen obras que recurren a la lógica de los sueños, a las visiones, al monólogo interior, a la escritura automática o a estructuras cercanas al teatro. Sin embargo, cada autor encuentra su propia manera de trabajar con esos recursos.

Mi propuesta parte de esa libertad: no existe una única forma correcta de escribir un sueño. Lo importante es encontrar una manera de registrar la experiencia sin que la estructura utilizada se convierta en un obstáculo para la creación.

1. El origen del método

Alrededor de 2012 comencé a trabajar de manera más consciente con mis sueños lúcidos. No se trataba solamente de imágenes aisladas o situaciones breves. En ellos aparecían personajes, ciudades, conflictos, diálogos, sistemas de poder y acontecimientos que parecían formar parte de historias mucho más extensas.

Con frecuencia, una experiencia se conectaba con otra. Algunos personajes reaparecían, ciertos acontecimientos encontraban continuidad y las situaciones adquirían una lógica propia. Para conservar esos elementos, comencé a registrar lo que recordaba y a relacionar las distintas escenas.

De ese proceso surgió la base de Reencarnando en Otro Mundo, una saga de fantasía oscura, ciencia ficción y otros elementos fantásticos.

Con el tiempo comprendí que necesitaba una forma de escritura que me permitiera capturar esas escenas sin detenerme constantemente a construir una narración convencional. Quería conservar la sucesión de imágenes, las intervenciones de los personajes y los cambios de situación tal como se presentaban en mi mente.

Así fue tomando forma el Guion Onírico Descriptivo.

2. ¿Qué es el Guion Onírico Descriptivo?

Es una forma de escritura que combina el diálogo, las indicaciones descriptivas entre paréntesis y una organización visual semejante a la de un guion.

La prioridad está puesta en lo que sucede, en lo que los personajes dicen y en la manera en que se desarrollan las escenas. La descripción no desaparece, pero se integra de forma directa, sin necesidad de convertir cada acontecimiento en un párrafo narrativo extenso.

Los paréntesis en cursiva permiten registrar acciones, pensamientos, estados de ánimo, movimientos, ambientes y otras circunstancias que acompañan a los diálogos. De esa manera, puedo distinguir entre lo que un personaje dice y lo que sucede alrededor de él.

El método no busca eliminar la narración ni imponer una escritura exclusivamente dialogada. Su propósito es utilizar los recursos que resulten necesarios para transmitir la escena con claridad y conservar su continuidad.

Reglas prácticas del método

1. Prioridad del diálogo y de la escena

Los diálogos ocupan un lugar central porque permiten registrar las interacciones entre los personajes de forma directa. La escena se construye mediante sus intervenciones, las acciones y las circunstancias que las acompañan.

2. Nombres de los personajes

El nombre del personaje aparece en negrita al comienzo de su intervención. Esto permite identificar quién habla y seguir la conversación con facilidad.

3. Acciones, pensamientos y descripciones

Las acciones, los pensamientos, los estados de comunicación y las descripciones del entorno se escriben entre paréntesis y en cursiva. Su función es complementar el diálogo y precisar lo que ocurre en la escena.

4. Continuidad de las intervenciones

Cuando un personaje continúa hablando sin interrupciones, no es necesario repetir su nombre ni indicar nuevamente el mismo estado de comunicación. Estos elementos se recuperan cuando interviene otro personaje o cuando cambia la situación, la acción o el estado del primero.

5. Cambios de estado

Si un personaje pasa de hablar a pensar, comienza a comunicarse telepáticamente o realiza una acción relevante, el cambio debe quedar indicado. Así se evita confundir el diálogo con los pensamientos o con otras formas de comunicación.

6. Descripciones necesarias

Las indicaciones deben aportar información útil para comprender la escena. No es necesario repetir acciones o circunstancias que ya han quedado claras, salvo que la repetición tenga una función expresiva o narrativa.

Estas pautas constituyen una guía de trabajo, no una fórmula rígida. La finalidad es que la lectura resulte comprensible sin perder la espontaneidad que caracteriza el proceso de creación.

3. Un ejemplo de aplicación

El siguiente fragmento muestra cómo se pueden combinar los diálogos y las indicaciones descriptivas para construir una escena. Es un ejemplo ilustrativo del formato, no una reproducción literal de un pasaje de una obra publicada.


Katriel: (gritando) ¡Todos ustedes son unos debiluchos y puedo pisarlos como cucarachas si llegan a hacerme enojar! (La energía Divina de Katriel comienza a expandirse por todo el recinto).

(Hablando) ¿Tanto les cuesta esperar cincuenta años a que yo muera? (Katriel observa a cada uno de los dioses, mientras recorre el salón con ojos enrojecidos de furia).

Yo soy una tormenta furiosa. No se me puede detener.

(La energía Divina continúa aumentando en el enfurecido monarca. Los presentes comienzan a sentir una opresión y aquellos que no pueden protegerse con magia, comienzan a quemarse por dentro).

(Gritando) ¡¿Qué rayos creen que pueden hacerme ustedes?!

Dios de la Forja: (gritando)¡Cómo te atreves a gritarnos a nosotros, los dioses!


El formato permite mostrar las intervenciones, los cambios de actitud y las acciones sin interrumpir continuamente el intercambio con explicaciones extensas. La descripción cumple una función concreta: ubica al lector, aporta contexto y acompaña el desarrollo de la escena.

En una obra real, el contenido, la extensión y el tono de las indicaciones dependen de las necesidades de cada situación.

4. De la escritura automática a la corrección

Mi proceso de trabajo comienza con una primera versión escrita con rapidez. La intención es registrar la escena antes de que se pierdan los detalles o de que la necesidad de corregir cada frase interrumpa el flujo de las ideas.

En esa etapa, la prioridad no es alcanzar una redacción perfecta, sino conservar lo que aparece en la mente: diálogos, imágenes, movimientos, pensamientos y acontecimientos.

Después llega la revisión. En ella se corrigen la ortografía, la puntuación, la sintaxis y los problemas de comprensión que puedan dificultar la lectura. También se aclaran las expresiones ambiguas, procurando respetar la estructura, la cadencia y la identidad del texto original.

La corrección no debería borrar aquello que hace reconocible la obra. En este método, pulir un texto no significa necesariamente transformarlo en una narración convencional, sino conseguir que el lector comprenda lo que el autor quiso transmitir sin perder el carácter de la escena.

Existe una excepción importante en mi trayectoria: Memorias de un Nigromante, el primer libro de la saga. Escribí aproximadamente 1200 páginas en seis meses, en unas 250 horas de escritura. Mi decisión fue conservar gran parte de la gramática original y limitar las correcciones, principalmente, a la ortografía.

Lo hice para mantener un registro de aquella experiencia de escritura automática y de la tensión entre lo que surgía espontáneamente y lo que mi conciencia intentaba ordenar. Por eso, ese libro constituye un caso particular dentro de mi producción y no representa necesariamente el criterio de corrección que aplico a los demás manuscritos.

La escritura automática, tal como la practico, no significa que toda obra deba permanecer sin corregir. La primera versión y la revisión cumplen funciones diferentes: una busca capturar el material creativo; la otra, hacerlo legible sin destruir su esencia.

5. Antecedentes y puntos de contacto literarios

El Guion Onírico Descriptivo es un método personal. No afirmo que los autores que menciono a continuación hayan utilizado la misma técnica. Sus obras permiten, sin embargo, reconocer antecedentes y puntos de contacto en la manera de representar los sueños, organizar los diálogos, utilizar las indicaciones escénicas o explorar el funcionamiento de la mente.

James Joyce: Ulises

En el episodio «Circe» de Ulises (1922), James Joyce recurre a una estructura dramática que incluye diálogos e indicaciones escénicas. La secuencia incorpora transformaciones, apariciones y situaciones alucinatorias que desdibujan los límites entre la realidad, la fantasía y la percepción de los personajes.

Este episodio resulta especialmente interesante para mi propuesta por su forma de presentar los acontecimientos mediante intervenciones y acotaciones, en lugar de depender exclusivamente de una narración tradicional.

La semejanza está en algunos recursos formales y en el carácter de determinadas escenas, no en una equivalencia completa entre ambos métodos.

August Strindberg: Un sueño

En Un sueño (Ett drömspel, 1901), August Strindberg desarrolla una obra teatral que busca reproducir la lógica cambiante de los sueños. Las situaciones pueden transformarse, los acontecimientos siguen asociaciones que no siempre responden a la causalidad habitual y el tiempo y el espacio adquieren una flexibilidad particular.

Esta obra ofrece un antecedente relevante para pensar cómo una estructura literaria puede adaptarse a la lógica onírica en lugar de obligar al sueño a seguir una secuencia realista convencional.

André Breton y el surrealismo

En el Manifiesto del surrealismo (1924), André Breton expone el concepto de automatismo psíquico como una vía para expresar el funcionamiento del pensamiento con una intervención limitada del control racional.

El surrealismo no es lo mismo que el Guion Onírico Descriptivo, pero existe un punto de contacto en el interés por permitir que las asociaciones mentales y los contenidos no planificados participen en la creación.

En mi caso, la escritura automática se relaciona con el intento de registrar rápidamente las escenas que aparecen en la mente. Luego, la revisión permite trabajar sobre el material obtenido.

La literatura medieval de visión y de sueños

Durante la Edad Media se desarrolló una tradición literaria de visiones y sueños con obras como El libro de la Rosa (Roman de la Rose) y Piers Plowman, de William Langland.

En este tipo de literatura, el sueño o la visión pueden funcionar como marcos narrativos desde los cuales se presentan personajes simbólicos, encuentros, recorridos y reflexiones sobre el mundo. Aunque sus propósitos y estructuras son diferentes de los de mi método, muestran que la experiencia onírica ha servido durante siglos como recurso para construir relatos y explorar ideas.

Franz Kafka y la lógica de lo absurdo

En la obra de Franz Kafka aparecen situaciones en las que los personajes se enfrentan a circunstancias extrañas, transformaciones o sistemas que parecen funcionar según reglas difíciles de comprender. Esa lógica puede producir una sensación semejante a la de ciertos sueños, donde lo extraordinario se presenta como parte de la normalidad.

El punto de contacto no consiste en considerar toda su obra como escritura onírica, sino en observar cómo una narración puede conservar su coherencia interna aunque los acontecimientos resulten absurdos desde una perspectiva cotidiana.

Jorge Luis Borges: los sueños como materia literaria

Jorge Luis Borges exploró en numerosos textos las relaciones entre el sueño, la realidad, la identidad y la ficción. «Las ruinas circulares» constituye un ejemplo significativo de cómo el acto de soñar puede convertirse en el centro de una narración y cuestionar los límites entre lo real y lo imaginado.

También resulta pertinente Libro de sueños, recopilación en la que Borges reúne textos de distintas épocas y tradiciones vinculados con el universo onírico. La obra permite reconocer la amplitud histórica y cultural del sueño como materia literaria.

Julio Cortázar: «La noche boca arriba»

En «La noche boca arriba», publicado en Final del juego, Julio Cortázar construye un relato en el que se alternan dos experiencias que el lector interpreta inicialmente de maneras diferentes. La relación entre sueño y realidad adquiere un papel central en el desenlace.

El cuento muestra cómo la percepción del lector puede modificarse a medida que avanza la narración. En este aspecto, constituye un punto de referencia para pensar cómo una experiencia onírica puede organizar la estructura de una historia y alterar la interpretación de los acontecimientos.

Lewis Carroll: Alicia en el país de las maravillas

En Alicia en el país de las maravillas (1865), Lewis Carroll presenta un mundo en el que las reglas habituales del lenguaje, la lógica, el espacio y la identidad se modifican constantemente. La obra no es simplemente una transcripción de un sueño, pero su universo fantástico permite observar cómo las asociaciones inesperadas pueden convertirse en el principio organizador de una narración.

Este tipo de libertad imaginativa guarda relación con mi interés por conservar las transformaciones y conexiones que aparecen durante una experiencia onírica, sin exigirles que respondan siempre a la lógica cotidiana.

6. Una forma personal de transformar los sueños en historias

Los antecedentes mencionados demuestran que los sueños, las visiones, el automatismo y las estructuras dramáticas han sido explorados desde distintas tradiciones literarias. Sin embargo, no constituyen un único sistema de escritura ni responden a una misma finalidad.

El Guion Onírico Descriptivo nace de una necesidad práctica: encontrar una manera de registrar lo que aparece en mi mente y convertirlo en material narrativo. Su estructura busca acompañar ese proceso, no imponerle una forma ajena.

Para mí, la principal ventaja del método es que permite comenzar a escribir sin tener que resolver de antemano toda la arquitectura de una historia. Una escena puede dar lugar a otra; un personaje puede adquirir importancia de manera inesperada; una situación que parecía aislada puede terminar conectándose con acontecimientos anteriores o posteriores.

Eso no significa que el resultado final carezca de estructura. Significa que, en mi proceso creativo, la estructura puede descubrirse durante la escritura y desarrollarse después mediante la revisión.

No considero que este método sea superior a otros ni que deba utilizarse en todos los casos. Cada escritor tiene sus propias herramientas, sus ritmos y sus necesidades. Lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra.

Mi intención al presentar el Guion Onírico Descriptivo es compartir una experiencia de creación y ofrecer una posibilidad más dentro de las distintas formas de abordar la escritura.

No se trata de enseñar a soñar ni de establecer cómo deben escribirse los sueños. Se trata de encontrar una manera de transformar las imágenes, los diálogos y las experiencias de la mente en historias que puedan ser leídas y comprendidas por otras personas.



Referencias literarias y bibliográficas

Las siguientes obras constituyen referencias para ampliar los temas mencionados en este artículo. Se indican las obras originales y, cuando corresponde, el episodio o relato pertinente. Las ediciones y traducciones al español pueden variar.

  • Borges, Jorge Luis. Libro de sueños. Recopilación de textos vinculados con los sueños y las visiones. Madrid: Siruela, 1989.

  • Breton, André. Manifiesto del surrealismo (1924). Texto fundamental para el concepto surrealista de automatismo psíquico.

  • Carroll, Lewis. Alicia en el país de las maravillas (1865).

  • Cortázar, Julio. «La noche boca arriba», en Final del juego (1956).

  • Joyce, James. Ulises (1922), episodio «Circe».

  • Kafka, Franz. La metamorfosis (1915), como referencia para explorar la transformación y la lógica de lo extraordinario en la narración.

  • Langland, William. Piers Plowman (siglo XIV), obra representativa de la tradición medieval de visión alegórica.

  • Strindberg, August. Un sueño (Ett drömspel, 1901).

  • Guillaume de Lorris y Jean de Meun. El libro de la Rosa (Roman de la Rose), poema alegórico medieval.

Fuentes de consulta complementarias

Nota del autor: El Guion Onírico Descriptivo es la denominación que utilizo para identificar mi propio método de escritura. Las referencias literarias de este artículo señalan afinidades y antecedentes generales; no implican que las obras citadas empleen esta misma técnica.

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