GUION ONÍRICO DESCRIPTIVO
Una forma de transformar sueños lúcidos
en literatura
Introducción
Buenas tardes. Muchas gracias por leer.
Hoy quiero
hablarles de una forma de escritura que desarrollé casi por accidente y que,
con el paso de los años, terminó convirtiéndose en la estructura narrativa que
utilizo para escribir mis novelas.
Yo la denomino guion
onírico.
No porque
pretenda decir que inventé un nuevo género literario, sino porque necesitaba
encontrar una manera de poner por escrito algo que, en principio, no estaba
pensado para ser escrito: mis sueños lúcidos.
Mi escritura
comenzó de una manera bastante particular.
Yo la denomino escritura
automática, porque muchas veces escribo de una manera muy parecida a como
se desarrollan mis propios pensamientos. No parto necesariamente de una
estructura literaria tradicional, ni comienzo pensando en capítulos, escenas,
puntos de giro o una determinada técnica narrativa.
Primero aparece
la situación.
Después
aparecen los personajes.
Luego empiezan
a hablar.
Y la historia
comienza a desarrollarse prácticamente sola.
Con el tiempo
comprendí que esta forma de escribir podía considerarse una estructura híbrida.
Tiene elementos
de la novela fantástica, especialmente de los mundos de rol, la
progresión de personajes, la magia, los sistemas de habilidades y la
construcción de mundos.
Pero también
tiene elementos del género dramático, porque gran parte de la historia
se desarrolla mediante diálogos y acciones indicadas fuera de ellos, como
sucede en un guion teatral.
Y, finalmente,
tiene algo que pertenece exclusivamente a mi experiencia: la lógica de los
sueños.
Por eso terminé
llamándolo guion onírico.
1. ¿Cómo
comenzó todo?
Todo comenzó
alrededor del año 2012, cuando empecé a tener sueños lúcidos.
No recuerdo si
fue exactamente el 21 de diciembre de 2012, la fecha que muchos asociaban con
el supuesto fin del mundo. Creo que fue antes, aunque tampoco podría
asegurarlo.
Lo importante
es que comencé a experimentar sueños en los que era consciente de que estaba
soñando.
Y algunos de
esos sueños eran extremadamente complejos.
Tenían
personajes, ciudades, conflictos, sistemas de poderes, guerras, criaturas,
conversaciones y situaciones que parecían tener una continuidad propia.
El problema era
el mismo que tenemos todos cuando despertamos:
los sueños se
olvidan.
Podemos
recordar una escena.
Una persona.
Una sensación.
Un lugar.
Pero después de
unas horas comienzan a desaparecer detalles.
Por eso empecé
a escribirlos.
Al principio
tenía una finalidad muy sencilla:
no quería olvidarlos.
Pero después
apareció una segunda finalidad.
Algunos sueños
comenzaban a repetirse.
Volvía a
determinados lugares.
Volvían
determinados personajes.
Se repetían
determinadas situaciones.
Y pensé que, si
conseguía escribirlos, quizás dejaría de soñarlos.
Y funcionó.
Con el paso de
los años fui teniendo cada vez menos sueños lúcidos y volví a tener sueños
comunes, como cualquier otra persona.
Pero había
quedado algo.
Los textos.
Cuando volvía a
leerlos para recordar aquellos sueños, descubrí algo que no había previsto.
Podían contar
historias.
No eran
solamente recuerdos aislados.
Había
personajes que podían relacionarse.
Había
acontecimientos que podían conectarse.
Había mundos
que podían ampliarse.
Y como los
sueños eran muy diferentes entre sí, tuve que hacer algo que originalmente no
estaba planeado:
convertirlos en
una historia.
Comencé a
agruparlos.
De esos grupos
nacieron nueve libros, divididos en tres grandes partes.
Lo que había
comenzado como una manera de recordar mis sueños terminó convirtiéndose en una
saga.
2. El problema:
¿cómo se escribe un sueño?
Cuando alguien
me aconsejó que escribiera todo aquello, apareció una pregunta bastante
sencilla:
¿Cómo rayos se
escribe un sueño?
¿Como un
cuento?
¿Como una
novela?
¿Como una
narración tradicional?
¿Como un guion?
Yo no tenía la
respuesta.
Y,
sinceramente, tampoco tenía demasiadas ganas de estudiar cómo decía la teoría
literaria que debía hacerlo.
Pensaba:
«Si esto
originalmente es solamente para mí, ¿por qué tengo que escribirlo siguiendo una
estructura académica determinada?»
Así que hice
algo bastante simple:
inventé una
estructura que me resultara cómoda.
No tenía
intención de publicarla.
No tenía
intención de enseñársela a nadie.
Era solamente
una herramienta personal para registrar lo que soñaba y perderme en una
historia inventada con todo aquello.
Y de ahí nació
esta forma de escritura.
3. La
estructura del guion onírico
La estructura
básica es muy sencilla.
Primero aparece
el nombre del personaje.
Lo escribo en negrita,
seguido de dos puntos.
Después aparece
la acción comunicativa que está realizando.
Esta acción se
coloca entre paréntesis y en cursiva.
Por ejemplo:
Nombre: (hablando)
Esto permite
saber inmediatamente quién está realizando la acción y qué está haciendo.
Puede ser:
(hablando)
(pensando)
(gritando)
(susurrando)
(telepáticamente)
o cualquier
otra acción necesaria.
La acción
comunicativa normalmente aparece en gerundio o mediante un adverbio o
indicación breve que determine cómo se produce la comunicación.
Por ejemplo:
Nombre: (hablando) Eres un idiota.
O:
Nombre: (gritando) ¡¿Cómo te atreves a
hablarme de esa manera?!
O:
Nombre: (telepáticamente) Tenemos que
salir de aquí.
La idea es que
el nombre y la acción funcionen como una especie de indicación escénica.
Después de esa
indicación comienza directamente el diálogo.
No necesito
colocar guiones de diálogo ni comillas.
La conversación
comienza directamente con mayúscula.
4. ¿Qué sucede
cuando el personaje cambia de acción?
Cuando un
personaje continúa siendo el mismo pero cambia la acción, no necesito repetir
su nombre.
Por ejemplo:
Nombre: (hablando) Eres un idiota.
(Pensando) No puedo creer que realmente haya hecho
esto.
(Gritando) ¡Regresa aquí!
El lector
entiende que sigue siendo el mismo personaje porque la acción continúa dentro
de la misma secuencia.
Esto también
permite que el texto sea más rápido.
Es una
característica que viene directamente de cómo experimento los sueños.
En un sueño no
necesito que alguien me explique constantemente quién soy, dónde estoy o qué
estoy haciendo.
Simplemente lo
sé.
Por eso intenté
trasladar esa sensación al papel.
5. El personaje
principal y los pensamientos
Hay otra
característica importante.
El personaje
principal suele tener muchas más acciones que los demás.
Esto se debe a
la forma en que experimento mis sueños.
En muchos de
ellos puedo conocer lo que piensa el protagonista.
Pero no
necesariamente conozco los pensamientos de todos los personajes que están
alrededor.
Eso me llevó a
separar dos elementos:
lo que el
personaje dice y lo que realmente piensa.
Por ejemplo:
Nombre: (hablando) Está bien. Te
ayudaré.
(Pensando) Esto te va a salir mucho más caro de lo
que imaginas.
De esta manera
puedo mostrar al lector una información que los demás personajes desconocen.
Es una
herramienta muy útil para crear ironía, tensión y anticipación.
El personaje
puede decir una cosa mientras piensa exactamente lo contrario.
6. ¿Y qué
ocurre con el narrador?
Aquí aparece
otra característica importante del guion onírico.
El narrador no
es omnisciente.
Su función
principal es describir la escena.
Puede aparecer
antes de una conversación.
Puede aparecer
después.
Puede
interrumpir una secuencia.
Y normalmente
se encuentra entre paréntesis y en cursiva.
Por ejemplo:
(Nombre 2
golpeó por la espalda a Nombre y, al darse vuelta, este le dirigió una mirada
de furia).
Nombre: (hablando) Eres un idiota. (Caminando más rápido hacia Nombre 2, con
intención aparente de golpear)
Nombre 2: (gritando) ¡¿Cómo te atreves a
hablarme de esa manera?! (La mirada cambio a temor, y retrocedió
manteniendo los brazos en alto para responder ante un golpe)
Nombre: (gritando) ¡Yo me atrevo a
todo!
(Antes de que
Nombre escalara en furia, Nombre 2 levantó las manos y bajó la mirada).
Nombre 2: (hablando) Ya basta. Necesito
realmente de tu ayuda.
Nombre: (pensando) Te va a salir más
caro de lo que crees.
(Hablando) Está bien. Dime qué necesitas.
(Ambos se
fueron en la misma dirección, sin dejar de mirarse con enojo).
La descripción
puede utilizar todos los recursos necesarios para que yo pueda reconstruir la
escena.
Y aquí aparece
algo que para mí es fundamental:
no intento
escribir el sueño como debería ser escrito según las reglas de una narrativa
tradicional.
Intento
escribirlo como lo recuerdo.
7. ¿Por qué
utilizo tanta descripción?
En la
literatura tradicional existen recomendaciones sobre la cantidad adecuada de
adjetivos, adverbios, repeticiones, explicaciones, etc.
En mi caso, el
objetivo inicial era diferente.
Yo necesitaba
recordar.
Si durante un
sueño veía una habitación enorme, quería escribir que era enorme.
Si tenía diez
características, quería escribir las diez.
Si algo se
repetía en mi cabeza, podía aparecer repetido en el texto.
La prioridad
inicial no era conseguir una prosa perfecta.
Era capturar
la imagen mental.
Por eso mi
escritura puede contener sobre-adjetivación, repeticiones, adverbios o
determinadas construcciones que probablemente un escritor tradicional
eliminaría durante una primera corrección.
Pero hay algo
que considero indispensable:
aunque la
escritura sea automática, la ortografía, la puntuación, la sintaxis y la
semántica deben poder corregirse.
Una cosa es
conservar la espontaneidad.
Otra muy
diferente es dejar que el lector no pueda entender lo que estoy contando.
Por eso, cuando
reviso mis textos, intento corregir aquello que dificulta la comprensión sin
destruir la estructura original.
8. La escritura
automática no significa escribir sin corregir
Este punto me
parece importante porque puede existir una confusión.
Cuando digo
«escritura automática», no significa que el texto final deba quedar exactamente
como salió de mi cabeza.
Significa que el
primer proceso creativo es automático.
Primero dejo
que aparezcan las escenas.
Los personajes.
Las
conversaciones.
Los
acontecimientos.
Las ideas.
Después viene
la corrección.
Es similar a
separar dos procesos:
crear y
corregir.
Si intento
corregir mientras estoy creando, muchas veces interrumpo el flujo de la
historia.
Por eso
prefiero escribir primero y corregir después.
La escritura
automática es, para mí, una herramienta para capturar la imaginación antes de
que la razón empiece a ponerle límites.
9. Del sueño a
la novela
Y aquí es donde
mi método dejó de ser solamente una manera de registrar sueños.
Descubrí que
podía utilizarlo para crear ficción.
Ya no
necesitaba esperar a soñar una escena.
Podía crearla.
Podía tomar un
personaje.
Darle un
objetivo.
Crear un mundo.
Crear un
conflicto.
Y comenzar a
escribir.
Pero
manteniendo la misma lógica.
La historia se
desarrolla mediante escenas, conversaciones, pensamientos y acciones.
En cierto
sentido, primero construyo el mundo y después dejo que los personajes comiencen
a moverse dentro de él.
Muchas veces no
sé exactamente qué va a ocurrir varias escenas después.
Lo voy
descubriendo mientras escribo.
Y eso es
precisamente lo que mantiene viva mi escritura.
No estoy
solamente contando una historia que ya conozco.
También estoy
descubriendo la historia junto con el personaje.
10. La relación
con los mundos de rol
Otra influencia
importante es el mundo de los juegos de rol.
Mis historias
tienen sistemas de habilidades, niveles, estadísticas, inventarios, objetos,
magia, clases, títulos, misiones y progresión.
¿Por qué?
Porque los
sistemas permiten convertir la fantasía en algo que tiene reglas.
Si un personaje
obtiene una habilidad, esa habilidad tiene determinadas características.
Si aumenta de
nivel, obtiene determinados beneficios.
Si encuentra un
objeto, ese objeto puede modificar sus posibilidades.
Eso genera una
estructura que me permite hacer evolucionar al personaje.
Pero también
tiene una ventaja narrativa:
el lector puede
entender el progreso.
Puede ver que
un personaje que al principio no podía derrotar a un determinado enemigo,
después de muchas experiencias finalmente consigue hacerlo.
Es una forma de
mostrar crecimiento.
11. El guion
onírico como híbrido
Por eso
considero que mi estructura es híbrida.
Tiene algo de
novela.
Tiene algo de
guion.
Tiene algo de
teatro.
Tiene elementos
de los juegos de rol.
Y tiene, sobre
todo, la lógica de los sueños.
La novela
tradicional puede dedicar varias páginas a describir lo que un personaje
siente.
En mi
estructura puedo resolverlo rápidamente mediante una indicación:
(Pensando).
Y continuar.
Un guion
teatral necesita indicar determinadas acciones porque los actores tienen que
interpretarlas.
Mi estructura
también utiliza esas indicaciones.
Pero, al mismo
tiempo, puedo entrar directamente en los pensamientos del protagonista.
Algo que en un
escenario tradicional no siempre puede hacerse de la misma manera.
Por eso no
considero que sea exactamente un guion teatral.
Tampoco es una
novela tradicional.
Es una mezcla.
Y esa mezcla
nació de una necesidad personal, no de una planificación académica.
12. Una de las
ventajas: velocidad
Hay otra
consecuencia importante.
Esta estructura
me permite escribir muy rápido.
No necesito
detenerme constantemente para decidir cómo presentar cada diálogo.
Sé quién habla.
Sé qué está haciendo.
Sé qué está
pensando.
Y continúo.
Esto es
especialmente útil cuando tengo una escena desarrollándose mentalmente.
Si intento
convertir inmediatamente esa escena en una narración literaria tradicional,
puedo perder detalles.
Con mi
estructura puedo capturarla primero.
Después puedo
corregirla.
Y finalmente
puedo convertirla, si lo necesito, en una versión más tradicional.
Por eso
considero que mi método funciona principalmente como una herramienta de
captura de ideas.
13. Lo más
importante: la historia
Sin embargo,
existe algo que considero mucho más importante que la estructura.
La estructura
no sirve de nada si no existe una historia.
Un formato
puede ser novedoso.
Puede ser
diferente.
Puede ser
extraño.
Pero si los
personajes no tienen objetivos, conflictos y consecuencias, el lector no tendrá
motivos para continuar.
Por eso, aunque
mi escritura tenga una apariencia muy particular, intento que las historias
tengan:
- personajes con objetivos;
- conflictos;
- consecuencias;
- evolución;
- construcción del mundo;
- sistemas de poder;
- relaciones entre personajes;
- misterios;
- descubrimientos;
- y, sobre
todo, una progresión.
El guion
onírico es la herramienta. La historia sigue siendo el corazón.
14. Dejar que
la historia crezca
Cuando comencé
a reunir aquellos sueños, no sabía que terminarían convirtiéndose en nueve
libros.
Tampoco sabía
que determinados personajes tendrían tanta importancia.
Ni que algunas
ideas pequeñas terminarían convirtiéndose en partes fundamentales de la
historia.
Eso fue
ocurriendo con el tiempo.
Un sueño podía
contener solamente una escena.
Otro podía
contener un personaje.
Otro podía
tener una ciudad.
Otro podía
presentar una idea.
Después yo
podía unirlos.
Y cuando varios
elementos empezaban a encajar, aparecía una historia mayor.
Es parecido a
armar un rompecabezas sin tener la imagen de la caja.
Primero tienes
piezas.
Después
empiezas a descubrir que algunas pertenecen al mismo lugar.
Y finalmente
aparece una imagen completa.
15. ¿Es
necesario escribir como yo?
No.
Y esto es algo
que quiero dejar muy claro.
No considero
que mi forma de escribir sea superior a la escritura tradicional.
Tampoco
considero que la literatura académica esté equivocada.
Simplemente
encontré una herramienta que funciona para mí.
Lo importante
que aprendí durante estos años es que cada escritor necesita encontrar el
método que le permita transformar sus ideas en palabras.
Algunos
necesitan planificar absolutamente todo.
Otros escriben
escaletas.
Otros
construyen primero a sus personajes.
Otros comienzan
por el mundo.
Otros necesitan
saber el final antes de comenzar.
Y otros, como
yo, necesitan comenzar a escribir y descubrir qué ocurre mientras avanzan.
No existe una
única puerta de entrada a la literatura.
16. El sueño
como materia prima
Para mí, un
sueño puede ser una materia prima literaria.
No
necesariamente porque cada sueño tenga una historia completa.
Sino porque
puede contener algo que difícilmente puedo fabricar conscientemente:
imágenes
inesperadas.
Un personaje
que nunca habría imaginado.
Una ciudad que
no existe.
Una criatura
extraña.
Una
conversación absurda que, dentro del sueño, tiene todo el sentido.
Una situación
que no sé cómo resolver.
Y precisamente
porque no la planifiqué conscientemente, puede llevarme hacia lugares que mi
imaginación racional jamás habría explorado.
Por eso
conservar los sueños puede ser una fuente enorme de material creativo.
17. Lo que
finalmente terminó ocurriendo
Aquello que
comenzó como una forma de no olvidar mis sueños terminó convirtiéndose en una
manera de construir mundos.
Primero
escribía para recordar.
Después
escribía para dejar de soñar siempre las mismas cosas.
Más tarde
descubrí que aquellos textos podían contar historias.
Y finalmente
descubrí que podía utilizar aquella misma estructura para inventar historias
que nunca había soñado.
Ese fue el
momento en que el guion onírico dejó de ser simplemente un registro de sueños.
Se convirtió en
una herramienta literaria.
18. Cierre y
resumen.
Si tuviera que
resumir todo lo que expliqué hoy en una sola frase, sería esta:
No intenté
descubrir cómo debía escribir un sueño. Intenté descubrir cómo podía escribirlo
de la manera en que yo lo experimentaba.
Y esa
diferencia terminó creando mi forma de escribir.
El guion
onírico nació porque necesitaba recordar.
La escritura
automática nació porque necesitaba capturar rápidamente aquello que aparecía en
mi imaginación.
La estructura
híbrida nació porque ningún formato tradicional representaba exactamente lo que
quería hacer.
Y la saga nació
cuando descubrí que aquellos fragmentos no eran solamente sueños.
Eran historias
esperando ser conectadas.
Por eso, si
alguien me preguntara hoy:
«¿Cómo se
escribe un sueño?»
Probablemente
respondería:
De la misma
manera en que cada persona recuerda sus propios sueños.
Y si después me
preguntara:
«¿Cómo se
convierte eso en una novela?»
La respuesta
sería mucho más sencilla:
Escribiendo,
corrigiendo, conectando las piezas y dejando que la historia crezca.
Muchas gracias.
Cristian Lu

Biografía
Cristian R. Ludueña, nacido en Santa Fe Capital (Argentina) el 14 de diciembre de 1977, se presenta al mundo literario bajo el seudónimo de Cristian Lu. Socio de ASDE (Asociación Santafesina de Escritores) y de SADE (Sociedad Argentina de Escritores). Novelista de Fantasía Oscura y Ciencia Ficción.
Definirse nunca ha sido fácil para él: “Soy alguien simple, bastante ermitaño y huraño”, confiesa, sin buscar adornos ni justificaciones. Aun así, detrás de esa sencillez se esconde una mente en constante ebullición, una de esas que produce mundos enteros a partir de sueños que otros olvidarían apenas despiertan. Pero él no los olvidó.
Su saga Reencarnando en Otro Mundo, compuesta por nueve libros divididos en tres trilogías entrelazadas, no nació de una planificación editorial, sino de experiencias oníricas que marcaron su vida. En estos sueños, Cristian no era protagonista ni narrador. Estaba dentro de otro ser —observador silencioso atrapado en una mente ajena. “No tenía ningún punto de acción o control, era arrastrado por las peripecias del protagonista… como estar dentro de una película y no ser parte de ella.” Y así, su obra se construyó desde la primera persona, obligando al lector a ocupar ese mismo lugar de observador forzado, tal como él lo vivió.
Año, ciudad y país de nacimiento
1977, Santa Fe Capital, Argentina.
Ciudad y país de residencia
Santa Fe Capital, Argentina.
Profesión
Técnico Electromecánico. Administrativo en empresa privada.
Reconocimientos recibidos
- Reconocimiento y Premio Cohen Art Santa Fe 12/12/2025 (Trayectoria literaria santafesina): https://www.facebook.com/share/r/1AbUbaPGpx/
- Reconocimiento por “Charla de Escritura Automática por Cristian Lu” en la Feria del Libro Santa fe Capital (01/10/2025): https://www.instagram.com/p/DPMa_syjnse/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==
- Presentación, reconocimiento, charla y firma del libro “Memorias de un Nigromante” en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires. (30/04/2025): https://www.instagram.com/reel/DJWjvl4sFbp/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==
- Reconocimiento y participación en el 10º Aniversario MODELPA, “Movimiento de escritores y lectores Paivenses”. Para la Antología “Una mujer, un universo sonoro”. (15/03/2025): https://www.facebook.com/share/p/1Swfhhpwuo/
- Participación “ASDE 70º ANIVERSARIO – Antología Edición especial”, con el cuento corto: “Memorias del último ser abducido” (24/12/2025): https://www.facebook.com/share/p/17h8ebDegi/
- Nota y entrevista en Portalnews del cuento: “Solo un Número”. 07/12/2025: https://portalnews.ar/contenido/2886/solo-un-numero
Libros publicados
2024 – Reencarnando en otro Mundo – Libro 1 – Memorias de un Nigromante – Parte 1. Autores de Argentina.
ISBN Libro Físico: 9789878751863
ISBN Libro Virtual: 9789878751979
2025 – Reencarnando en otro Mundo – Libro 1 – Memorias de un Nigromante – Parte 2 – Autores de Argentina.
ISBN Libro Virtual: 9789878757735
2025 – Reencarnando en otro Mundo – Libro 1 – Memorias de un Nigromante – Parte 3 – Autores de Argentina.
ISBN Libro Virtual: 9789878761213
2025 – Reencarnando en otro Mundo – Libro 1 – Memorias de un Nigromante – Parte 4 – Autores de Argentina.
ISBN Libro Virtual: 9789878766768
2026 – Reencarnando en otro Mundo – Libro 2 – Memorias de un Segador – Parte 1 – Autores de Argentina.
ISBN Libro Virtual: 9789878773650
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