Entre partituras y música de oído: 

¿Mi identidad como escritor? 

    A menudo, el camino de la literatura nos enfrenta a una encrucijada. Por un lado, existe la literatura ortodoxa, la de aquellos creadores minuciosos que interpretan las partituras tradicionales de la técnica al milímetro. Siento respeto por esa escuela; sus métodos son admirables. 
A veces busco escalar esa montaña escribiendo una novela de peso clásico, pero la subida me resulta compleja. Con el paso de los años y el transcurrir de mi propia saga, he asumido mi verdadera naturaleza. Yo no escribo desde la partitura rígida. Lo mío es una literatura que se toca de oído, nacida de una necesidad visceral de contar historias. Es exactamente lo que siento: yo vomito lo que habita en mi cabeza. 
El resultado inmediato es un libro crudo, sucio, y mi único esfuerzo posterior es limpiarlo lo más posible, pero sin alterar jamás esa esencia con la que vino al mundo, porque ahí radica su valor o rareza. 
Mi proceso no se fija en las reglas académicas; nace de la fuerza de mis visiones. De hecho, tengo guardados decenas de manuscritos y borradores en escritura automática que jamás verán la luz, además de varios guiones para películas y series. Si tuviera que catalogar mi trabajo, diría que pertenezco a una corriente posmoderna. Para mí, la escritura es un acto de inmersión y descarga. Mezclo fantasía oscura, isekai, ciencia ficción, mitología y realidades virtuales para construir antihéroes y universos fragmentados. Como los sueños. 
No busco la complacencia de los manuales; busco la conexión directa como si yo fuera el lector. Acepto mi forma de escribir y, a veces, la cuestiono cuando la comparo con mis libros favoritos. Sé que mis historias se construyen de manera distinta, con saltos temporales y ráfagas automáticas que responden a la intuición más que a la planificación. Intento ensamblarlas como mejor queden. Utilizo las herramientas técnicas solo para pulir el envase final y perfeccionar la entrega. La sustancia y el tablero siguen fieles a mis propias reglas de juego. 

Memorias de un Segador (Parte 1) sale el 13 de junio de este año. La editorial Autores de Argentina será la encargada de comercializarlo en formato digital. Es un libro que escribí en el 2020, en plena pandemia, y les aseguro que solo tiene corrección ortográfica y ajustes mínimos de estructura. La escritura automática no debe ser alterada en su fondo, de lo contrario, se convertiría en un producto fabricado o en un primer borrador. 

A todos los que me acompañan en este viaje y eligen perderse en mis páginas, gracias. Son ustedes quienes validan que la música, cuando nace del interior, se entiende perfectamente sin necesidad de leer el papel. 

Las cuatro partes de Memorias de un Nigromante ya están disponibles para sus estanterías digitales. La próxima semana, Memorias de un Segador iniciará su propio curso oficial. 
La segunda parte llegará en diciembre de 2026. No intenten despertar todavía desde donde los arrastre. Nos vemos adentro. 

Cristian Lu

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